Persianas atascadas: cuándo es la cinta y cuándo es el eje
Las persianas son de las piezas que más sufren en la costa: sol directo, salinidad y uso diario. Casi todas las averías se reducen a tres causas, y se distinguen bastante bien por el síntoma.
La cinta se ha roto o patina
Si al tirar la cinta baja sin resistencia, o se ha partido dentro del cajón, el problema es la cinta o el recogedor. Es la reparación más sencilla y no requiere desmontar la persiana entera.
El eje se ha soltado
Si la persiana baja torcida, se queda a medio camino o se oye un golpe seco dentro del cajón, lo más probable es que el eje se haya descolgado de uno de los soportes. Forzar la cinta en ese punto solo consigue doblar más lamas.
Las lamas están dobladas o salidas del carril
Ocurre después de un golpe de viento con la persiana a media altura. Si son pocas lamas, se sustituyen; si está deformada la mayor parte del tablero, suele salir mejor cambiar la persiana.
Mantenimiento que alarga la vida
Subir y bajar la persiana del todo una vez por semana evita que la cinta se marque siempre en el mismo punto. Un pulverizado de silicona en las guías una vez al año reduce el roce, y conviene no dejarla a media altura si se espera viento fuerte.
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