Cerradura forzada o simplemente desgastada: cómo distinguirlo
Una cerradura que empieza a costar es un aviso. Casi siempre es desgaste, pero hay señales que apuntan a otra cosa y merece la pena reconocerlas.
Señales de desgaste normal
La llave entra bien pero hay que acompañarla, o el cierre necesita levantar la puerta. Suele ir apareciendo poco a poco, y empeora en invierno cuando la madera trabaja. Se resuelve con una limpieza, lubricante de grafito y, si el bombín ya tiene años, con una sustitución.
Señales de que alguien ha manipulado el bombín
Marcas o arañazos alrededor del ojo de la cerradura, restos metálicos, un bombín que se mueve o gira suelto, o una llave que de un día para otro deja de entrar. En ese caso conviene cambiar el bombín, no solo repararlo.
Qué hacer si te quedas fuera
No fuerces la llave si ya está girada a medias: si se parte dentro, la apertura se complica bastante. Tampoco conviene intentar abrir con tarjetas o alambres, que suelen dañar el mecanismo y encarecen la reparación.
Mejorar la seguridad sin cambiar la puerta
En la mayoría de los casos no hace falta puerta nueva. Un bombín antibumping y antitaladro, un escudo protector y un cerradero reforzado suben mucho el nivel con una intervención corta.
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